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lunes, 11 de octubre de 2021

El Poema de Gilgamesh

 



(…) Gilgamesh, ¿por qué deambulas de un lado a otro? No conseguirás la vida que persigues. Cuando los dioses crearon la humanidad decidieron que su destino era morir y reservaron la vida (eterna) para sí mismos. Tú, Gilgamesh, llénate el vientre, disfruta de día y de noche. Celebra cada día una alegre fiesta, baila y juega día y noche. Ponte vestidos flamantes, lávate la cabeza y báñate. Atiende al niño que te acoge de la mano y alégrate, alégrate abrazando a tu mujer, ya que este es el destino del hombre.


- Ur-Napishtim a Gilgamesh - Epopeya de Gilgamesh

El Poema de Gilgamesh[1], una de las primeras más grandes obras literarias creadas por la humanidad El Poema de Gilgamesh es quizá el más típico ejemplo literario de la mentalidad sumero-acadia, persuadida de la validez de su propia civilización, conseguida a fuerza de duro trabajo y en agudo contraste con la primitiva existencia de las gentes que poblaron Mesopotamia. Uno de los temas capitales, manifestado ya al comienzo del Poema que nos va a ocupar, se centra en describirnos la gravitación mutua de sus dos personajes más relevantes, Gilgamesh y Enkidu, en un proceso de recíproco acercamiento entre civilización y barbarie -venían a ser sus prototipos- y que para tales personajes iba a significar una amistad indestructible.”[2]

 

La epopeya de Gilgamesh corresponde a un relato mítico, propio de su época, el cual cuenta la lucha de Gilgamesh por obtener la inmortalidad.

 

 Gilgamesh era un soberano de Uruk en la antigua Mesopotamia, era reconocido por su pueblo por ser un tirano y se atribuía ciertos rasgos, propios de los dioses, (decía ser medio o 2/3 divino,) era a la vez fuerte e inteligente. Cierto día los habitantes de su reino se quejaron con su dios Anu por la actitud de Gilgamesh y este y los demás los dioses decidieron castigarlo.

     Ahora bien los dioses acordaron crear una copia de Gilgamesh: este era Enkidu, era un hombre salvaje que vivía y se complacía con los animales en la naturaleza. Gilgamesh se enteró de él y decidió enviar una prostituta sagrada para Enkidu. Esta satisfació los deseos del salvaje, noche y día; ya bien pasado algunos días Enkidu sintió que su inteligencia despertaba, la prostituta le enseñó todo lo que tiene que ver con la vida civilizada, lo vistió y lo llevó a la ciudad de Uruk.

     Ya en la ciudad, Enkidu se entero de la tiranía de Gilgamesh y decidió enfrentarlo; Gilgamesh reconoció la valentía de Enkidu y se hicieron amigos. Con la amistad resuelta y practicada decidieron hacer algo valeroso por el pueblo y fueron a la caza de la bestia Humbaba y tras largos días de dieron muerte.

    Así pues al volver a la ciudad ya victoriosos, la diosa Ishtar deseo con su típica lujuria  al héroe Gilgamesh, éste la rechazó, dando argumentos…[3] ella por este acto de rechazo decidió castigarlo enviando a un Toro del cielo, pero fue muerto rápidamente por los héroes.

    La diosa lujuriosa, esta vez más enojada, fue ante los dioses a quejarse y estos resolvieron dar muerte a Enkidu como castigo a Gilgamesh por haber matado al guardián del bosque de cedro morada de los dioses divinos en la tierra: Humbaba; y al toro del cielo. Gilgamesh al ver la muerte de su querido amigo, se puso en marcha en busca de la inmortalidad pues la angustia de la muerte había nacido en él. Pero primeramente ante la pena, el héroe tomó un camino errado y se volvió de lo civilizado a lo salvaje.

    Ahora bien el héroe se enteró de un hombre del diluvio universal que además era su pariente y al que se le había otorgado la inmortalidad[4] y fue en busca de él para preguntarle como obtuvo la inmortalidad. Cuando le encontró él le dijo que la inmortalidad no era don de los hombres, sino la muerte; aceptando esto tristemente se puso en marcha de vuelta a Uruk, pero el hombre del diluvio decidió decirle un secreto para que no volviera con las manos vacías y le hablo sobre una flor que rejuvenecía a los humanos. Gilgamesh encontró dicha flor pero quiso el SINO que una serpiente se lo arrebatara.

 

 Esta aventura de Gilgamesh y de su amigo Enkidu narrada en esta mitología explica el concepto griego de HYBRIS: que quiere decir mesura o traspasar los límites humanos que son el imposible de la inmortalidad perteneciente solo a los dioses y el inconsciente de la muerte que es propio de los animales. Esta hybris, sin embargo, da a los héroes la eternidad de sus hazañas y sus nombres, triunfando así sobre la muerte en historias que se escriben y cuentan.

    Este relato lo podemos relacionar con la vida en civilización de la antigua Mesopotamia, pues según él, el hombre pertenece a la cultura, pues tiene logos y no puede culpar a esta de su mortalidad, por eso el hombre se establece en tierras fértiles y se aleja de los salvaje o mundo natural, pues por su logos pertenece ahora al mundo histórico, donde hace cosas y  también le pasan cosas o hechos. Es por eso que construye ciudades y vive en comunidad haciendo cultura: civilización, este acercamiento a la cultura y el civilizarse le permite tener una organización política y religiosas con ordenes establecidos en este caso el reino de Gilgamesh y el orden y obediencia del pueblo a él  y sus dioses[5]. 

    Concluimos del resumen de este poema que el hombre condenado a la muerte, a pesar de la angustia que le causa ella, decide seguir su hybris y utilizar lo mejor posible su logos para explicar el mundo y dominarlo, por eso el hombre se organiza de forma política y es por eso que es un zoom politikón. Afirma aristoteles que el ciudadano que no habita dentro de los límites humanos “o es una bestia bruta o es un dios”[6]

 

Del poema podemos ver la Historia Realidad, en este caso sería el pueblo sumerio que se organiza y tiene relaciones sociales, económicas, políticas, y el mismo hecho de la existencia de un rey que gobierna, esto sería entonces historia realidad, más que de un hecho histórico preciso o de un personaje yo tomo a un pueblo que crea una civilización y cultura en la ciudad de Uruk cuyas ruinas persisten hasta nuestros días, y que además son las primeras ruinas urbanas de la historia del hombre, pues el fenómeno de la urbanización, nació en la antigua Mesopotamia. (Sanmartín, J., Serrano, J. M. - Historia Antigua del Próximo Oriente. Mesopotamia y Egipto, Akal 1998 cap I.) Nada en la ciudad es natural, excepto los arboles, sino más bien creación del hombre, es el producto de uno de los aspectos que hace al hombre ser humano, por eso decimos que el hombre PERTENECE PLENAMENTE AL MUNDO HISTÓRICO.

 

Historia Conocimiento sería el poema en si o el resumen planteado y las fuentes pues este poema-mito data del tercer milenio antes de Cristo y fue traída a la actualidad por arqueólogos e historiadores a través de las fuentes encontradas como una tablilla sobre el diluvio de la epopeya de Gilgamesh.

 

 La Istoria, vendría siendo la investigación por nosotros hecha de este mito para afianzar mi tesis de ensayo.

 

En cuanto a la afirmación de Ortega y Gasset: “El hombre no es cosa ninguna, sino drama”,  lo podemos notar claramente en el drama humano ante el misterio de la vida y la muerte sufrida por Gilgamesh y Enkidu, donde el hombre está en plena actividad creando y siendo modelado por su sino y destino.[7]

 

En el Mundo Histórico que se define como contingente, singular, único e impredecible lo notamos en el acto de robo por parte de la serpiente de la flor de juventud a Gilgamesh y los mismos actos de los protagonistas.

 

El Mundo Natural donde existe leyes universales y necesarias está representada claramente en la vida salvaje que llevo Enkidu durante sus primeros días, donde su cuerpo e instintos y falta de logos le hacía ignorante de la muerte y de la civilización, existiendo solo como lo demás animales que siguen el proceso de nacimiento, desarrollo, procreación y muerte.

 

La Libertad se hace presente a cada instante en los actos llevados por los héroes y también los limites de ésta en el deseo de poder querer pero de no poder hacer en este caso el deseo de inmortalidad de Gilgamesh.

 

La Temporalidad también se hace presente con la conciencia de que la vida se acaba y el devenir de la muerte.

 

La Sociabilidad se da como un hecho natural y está implícito y se muestra en la civilización y la necesidad de vivir en sociedad, o en otros: para ejemplificar, unos versos de Octavio Paz: “Para que pueda ser he de ser otro, salir de mí, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia” concepto del que también habla Lucas en el capítulo VIII la intersubjetividad, donde afirma que “todo hombre es uno, individual, intransferible; sin embargo hay en el hombre un profundo afán de convivencia con los demás”[8]

 

Como hemos dicho: a) Es impensable estudiar al hombre y sus actos como la creación de una civilización, si se prescinde de su origen natural[9] geográfico al cual en algún momento perteneció plenamente, así como el león hoy en día. b) El hombre como ser racional pertenece plenamente al mundo histórico, pero también  al mundo metafísico por la necesidad que le da su racionalidad de la existencia de un espíritu transcendente. De ahí que podemos decir que el hombre es un ser naturalmente metafísico.

  

   A esto último diremos que el logos es principio de todo lo que hay de humano en el hombre. Pues el Hombre hace historia porque tiene logos, este Logos se materializa en una civilización, Logos unido a la voluntad nos da la libertad, el Logo unido a otro nos da el dialogo: la sociabilidad, el Logos unido a la conciencia del tiempo nos da temporalidad; por esto el hombre hace historia: porque tiene logos. Y por eso pertenece plenamente al mundo histórico, cuyos actos son conservado por la historia con h minúscula y la historia con H mayúscula, esto último se nota claramente en el relato donde: “un hombre no puede alcanzar la inmortalidad, pero sí podía alcanzar la gloria, si sabía acordar sus posibilidades a hechos lógicos, a obras totalmente perfectas, bien realizadas, tomando la escala humana como módulo orientativo. Aquel fue el único mérito de Gilgamesh, héroe que al final del relato se halla totalmente resignado: el haber sabido construir las soberbias murallas de Uruk, que, orgulloso y en calidad de rey de la ciudad, le había mostrado al barquero Urshanabi a su regreso a su patria, tras haber fracasado en su empeño de convivir eternamente con los dioses”.[10]


 Por Sergio Chilet - profesor de historia y geografía - diplomado en gestión del patrimonio cultural. diplomado en filosofía.



[1] Para un mayor conocimiento de este poema consultar H. Blixen, El Cantar de Gilgamesh, Montevideo, 1980.

[2] POEMA DE GILGAMESH: UN VIAJE FALLIDO A LA INMORTALIDAD

Federico Lara Peinado pg 1.

[3] La diosa ISHTARA era la diosa del amor y la sexualidad, Gilgamesh la rechaza por que muchos héroes han caído en desgracia después de haber estado en su lecho.

[4] como regalo por haber sobrevivido a la catástrofe y haber salvado a la raza humana de la extinción

[5] Vemos lo impórtate que son los dioses, pudiendo haber el pueblo haber intentado sacarlo de su trono por medio de intriga propias de este tipo de gobierno, pero recurrieron a sus dioses para que los ayudara.

[6] David Cifuentes citando a Aristóteles: La epopeya de Gilgamesh y la definición de los límites humanos.

[7] Para un mayor y completo análisis y su relación con nuestra Tesis sobre esta frase del Filósofo español necesitaremos más tiempo y estudio, pues ella misma envuelve un denso y complejo pensamiento.

[8] LUCAS. Capitulo XIII la Intersubjetividad. La apertura hacia el otro. pg 241

[9] Además de vemos tomar el cuenta al geografía con inseparable de la historia de un pueblo, en este caso el pueblo sumerio donde los ríos Tigris y Éufrates representan la vida y la civilización y el desierto lo salvaje y la barbarie.

[10] POEMA DE GILGAMESH: UN VIAJE FALLIDO A LA INMORTALIDAD

Federico Lara Peinado pg 1.

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sábado, 9 de octubre de 2021

“El queso y los gusanos” Carlo Ginzburg

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tema: Historia, Cultura Popular, Religiosidad Medieval

Género: Ensayo

 


El libro del autor parte desde una visión historiográfica nueva a decir una visión diferente pues nos ofrece como método de estudio: la micro-historia,  planteada como núcleo para una investigación y análisis que a la larga nos llevara a comprender de forma más general del fenómeno histórico de una sociedad y su cultura. Esto es construido pues de a poco siguiendo las pistas que le ofrece el método de la micro-historia llegando a si pues a una interpretación o conclusión que contradice de la de otros investigadores. Como ejemplo de esto es su obra más conocida: el queso y los gusanos, donde pone de manifiesto lo dicho llegando a una conclusión diferente, en cuanto a la creación cultural de una nación.

 

Así entonces en la obra investiga la cultura de la clase popular que para la época era el campesino. El su micro-historia del queso y los gusano pone dicha cultura contra la cultura aristócrata, en este caso el clero que posee la verdad de la fe, y plantea en esto una problemática. El contexto libro se ubica en el siglo XVI y el personaje principal es un campesino de oficio de molinero de apodo Mennochio que fue condenado por la inquisición a la máxima pena: morir en el hoguera. Dicho personaje es de típica cultura campesina, es decir alejado de todo el conocimiento que es propia de las elites, a decir libros y cultura aristocrática. Pero este personaje ofrece un particularidad poco común que es el saber leer y escribir. En el libro se plantea que sus creencias son propias del campesino, el duro trabajo contra la tierra por el alimento, la monotonía y la sencillez material característica. Siendo esta cultura campesina distante de la del clero dominante de la religión católica, tiene pues dicha cultura cierta autonomía para proseguir su creación cultural a su modo a función de sus costumbres y es así como el autor entra de lleno a la problemática de su micro-historia del mundo del campesino o de Mennochio.

 

En la historia un libro religioso llega a las manos de molinero pero carente de conocimientos y rigor no supo hacer una buena interpretación y lo hizo según su concepción de su mundo interpretando según su intelecto y espíritu: negando la divinidad de Cristo y de la importancia de los sacramentos católicos. Y por eso mismo es condenado, por hereje y pecador. Y que vendría siendo lo mismo la cultura al cual forma parte.

 

El autor entonces al contraponer dos culturas diferentes dice que la cultura popular no es un mero reflejo de espejo de la cultura oficial sino más bien una cultura original que la otra cultura tomaría en parte haría suya y las ofrecería al montón como única y verdadera y legitimando a si su poder socia con esta imposición, pero la cultura popular por supuesto según el autor no para de cambiar y crear. Y de ahí el continuo choque de las clases o pensamientos.

 

En conclusión nos dice que la cultura no nace de la cultura dominante con su imposición de creencias mediante la educación, el poder político y económico y la fe, sino que tiene su origen en la relación de la  cultura popular y de la dominante.  

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lunes, 24 de diciembre de 2018

La imposibilidad de la totalidad (La escritura de Dios)


Quien ha entrevisto los ardientes designios del universo, no puede pensar en un hombre, en sus triviales dichas o desventuras, aunque ese hombre sea él. Ese hombre ha sido él, y ahora no le importa. Qué le importa la suerte de aquel otro, qué le importa la nación de aquel otro, si él, ahora, es nadie. Por eso no pronuncio la fórmula, por eso dejo que me olviden los días, acostado en la oscuridad.  

El universo es inabarcable para el entender humano. Fenómenos como su expansión o los agujeros negros o la materia y energía oscura o la velocidad de la luz no deja atónitos y por lo mismo curiosos y con afán de comprender y descubrir esos secretos que ya se perfilan como imposible. Aun así el ser humano no duda y no cede. Comprender el universo podría ser puesto para el científico en el nivel de conocer a dios para un creyente.

El universo se expande y no hay nada más rápido que la luz dentro de este. Pero el mismo universo podría estar expandiéndose más rápido que la velocidad de la luz, eso jamás lo sabríamos. Si suponemos que podemos viajar a la velocidad de la luz y llegar a los confines del universo. Este se alejaría pues se expande más rápido.


El aleph, primera letra del alfabeto hebreo y título del libro donde se publicó la escritura del dios.

Llegar a la totalidad parece algo para lo que el ser humano no está destinado dentro del universo. Las filosofías lo han intentado, el misticismo y la metafísica, buscan conocer ese absoluto. Ahora que pasa si conociéramos aquello, como sucede en la escritura del dios.
En el cuento, la escritura del dios de Jorge Luis Borges, el personaje Tzinacán, logra descifrar la escritura del dios y como elegido pudo leer y entender aquella escritura que se encontraba en las rayas de un jaguar. el texto dice asi:

Es una fórmula de catorce palabras casuales que parecen casuales y le bastaría decirlo en voz alta para ser todo poderoso. Es decir para comprender el universo para conocer a dios. Pero quien a entrevisto el universo no puede pensar en un hombre y en sus trivialidades.

He aquí la imposibilidad de que el ser humano mortal logre dar con tal hazaña. Y si, como en el cuento de Borges, alguien algún elegido como el personaje principal del cuento pudo, eso jamás lo sabremos. Pues saber lo absoluto va más allá de la cotidianidad de lo que a los seres humanos nos incumbe. Estamos sumergidos todavía en un sobrevivir.  

La escritura del dios, es una metáfora de los misterios por describir en el universo, en la tierra y por las muchas teorías y ecuaciones todavía por formular para lograr explicar la existencia. El trabajo científico nos acerca cada vez más a una mejor vida. La medicina geriátrica busca acabar con la muerte, la ciencia tecnología quiere fusionar a las mentes humanas con mentes, ya hay ciborg entre nosotros, en el campo de la inteligencia artificial se quiere hacer al hombre un dios terrenal, es decir lograr crear una inteligencia consciente parecida a nosotros, y aunque muchas maquinas pueden hacer cálculos extraordinarios, está lejos de parecerse a muestra complejo sistema cerebral.  Esa búsqueda de la inmortalidad es una muestra de la búsqueda de la totalidad. La nueva evolución cuando venga querrá hacer al hombre algo parecido al personaje de la escritura del dios, es decir un todopoderoso que al igual que el dios lleve consigo la características de omnisciente, omnipotente y omnipresente.


Les comparto el cuento de Jorge Luis Borges, en un vídeo que yo mismo he hecho. La música, es de arvo part. Música y poesía. Un deleite para los sentidos. 








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La sangre del Dios



Cuando me disponía a tocar el piano, aparté un mueble y vi a una araña que escapaba asustada para volverse a ocultar. No lo sabía, pero aquella araña era una araña madre que había salido de su guarida con la urgencia de cazar para obtener su necesario alimento; además de eso aquella araña llevaba consigo a sus muchas minúsculas crías en el lomo. Antes de que la interrumpiese, ella se desplazaba silenciosa y temerosa entre las sombras, presintiendo a su presa. 

No me importó el hecho de que la araña escapara para volverse a ocultar y desapareciera así de mi vida. Ella ya había creado en mí el reminiscente temor del pasado.

 La araña era realmente grande e imponía una presencia que causaba fobia. Por eso, sin más reflexión, tomé la escoba y le di un inclemente golpe. De repente como en una explosión estelar, las pequeñas arañitas que se encontraban en su lomo salieron esparcidas por todas direcciones, y a pesar de que su madre se retorcía de dolor, las arañitas volvían a ella en busca de refugio. Con más temor aún, yo me puse firme frente a la escoba y a las pequeñas arañas también intenté aplastar. Aunque algunas murieron, otras escaparon a esconderse.  

Cuando acabé de dar escobazos, cogí una pala y procedí a echar en el basurero: a la araña y a sus crías muertas. Después de eso me quedé tranquilo pues la amenaza estaba neutralizada y entre los desperdicios. 

Para olvidar la situación, me apresuré a hacer lo que tenía planeado hacer. Me senté frente al piano e interpreté la sonata número 16 de Mozart, y eso hice por diez minutos. Al concluir, me quedé un rato fantaseando melodías y armonías en el piano. Pero mientras mis dedos hacían músicas melancólicas, yo miraba algo triste el recipiente que albergaba el cadáver de la araña madre.

*

Tiempo después, en una noche de ruidos y de insomnio, donde la luz tenue de la luna llena entraba por mi ventana y me sugería misterios aún por descubrir en mi inconsciente vida, yo pensaba en la araña madre, y recordé que ésta era pariente de las garrapatas, bichos que maté en muchas más cantidad, como hice igualmente con los insectos. Y así fui recordando gradualmente a todos los seres vivos que perecieron ante mis manos o por el solo hecho de mi existencia. Estos pensamientos me ahogaban en un malestar que poco a poco me fatigaba y que  me envolvía en la desesperación; pero me salvé de ello cuando urgido por los insectos aplastados, me empecé a deleitar en mis conocimientos de entomología, imaginando todas las formas de insectos voladores y terrestres: desde la especie de avispa que un día en el tiempo dejó las alas para convertirse en lo que hoy son las hormigas, hasta el insecto palo de Madagascar cuya adaptación con su entorno me sorprende y alegra. Pero también pensaba en las Araneaes: en la araña voladora, en la araña saltadora, en la araña panadera y en la letal viuda negra, rememorando sus formas de ser y de existir en la tierra.

Mientras recordaba los conocimientos adquiridos sobre la enemiga que me causaba pavor, me dije: que criaturas fascinantes y poderosas.

Sumergido en este pensamiento de admiración hacia las Araneaes, intentaba recordar la apariencia de la araña asesinada, y buscaba la razón que sustentaba su muerte: Fue por un miedo infundado. – Me dije atónito, y aunque en mi corazón había remordimiento; seguía buscando una poderosa causa para mi acto. Pero no hallaba razón para justificar esas muertes. Pensamientos que superaban la razón me equiparaban a la araña: en cuanto a nuestra actitud solitaria, y  en cuanto a la noche que tanto disfrutábamos: yo en reflexiones, y ella la solitaria araña en tejer redes para atrapar algo de vida.

*

Intentando comprender mi posición y la del animal, decía: – ¿Quién soy yo para acabar con tu vida…, acaso no somos iguales tú y yo: araña, no somos mismos hijos de un creador, no compartimos el mismo hogar, el mismo instinto por sobrevivir? 

De súbito, en mi imaginación, escuché a la araña muerta responder mis preguntas angustiantes: – Sí, – afirmaba ella – somos iguales tú y yo, y tenemos la misma sangre del dios.  Estupefacto le dije: – Perdóname, araña, por lo que te hice y por lo que le hice a tus crías que no pudieron trazar sus telas, que no pudieron dar su música y ordenar su mundo. –  y ella dijo: Yo perdono tu locura incontrolable, pero no sé si mis hijas lo harán. Al escuchar esto sentí un tremebundo escalofrío: ¿Será qué las pequeñas arañitas que sobrevivieron a los escobazos buscarán venganza? Me parecía absurdo pensar todo esto pero era lo que llenaba mi mente.  – Sin embargo, – me seguía diciendo en mi pensamiento: – ¿no será mejor lamentarse de los animales que el hombre está a punto de extinguir o los que ya se extinguieron, en vez de las arañas que habitan en cantidad ingente en muchas partes del mundo, no habrá que lamentarse por el tigre en peligro de extinción, cuya muerte es deseada por diversión, cuyo magnífico rostro desaparece cada vez más de las selvas, cuya sangre de dios es derramada. No será mejor cuidar a esos animales que a las espeluznantes arañas?

De repente, sin darme cuenta, por estar inmerso en mis pensamientos, una araña similar a la araña madre, pero de menor medida, saltó en mi brazo derecho, caminó hacia mi mano y se quedó en la parte dorsal; yo solo me di cuenta cuando la araña ya estaba ahí en mi mano, pero al contrario de lo que puedan pensar, yo no atiné a sacarme de un tirón a la pequeña araña del brazo como lo haría cualquier miembro de mi familia por la fobia que le tienen a estos bichos, al contrario, simplemente, me quedé observando sus muchos pequeños negros ojos. Yo sabía que aquella araña es de las más peligrosas que habitan en esta región, pero no me sacaba a la araña de la mano; yo veía a la araña apuntando sus pequeños y filudos colmillos en mi dilatada vena, pero no me la sacaba de la mano. Solo miraba sus ojos, sus cuatro pares de ojos, mejor dicho sus ocelos: que son partes fotoreceptoras de su anatomía que le ayudan a darle una visión del mundo, aunque una pobre visión. Pero con ellas, la araña ejercía un gran poder sobre mí: era como si me estuviera hipnotizando con esos ocelos. 

Durante el tiempo en que la araña estuvo en mi mano, recordé un episodio de mi niñez que había mantenido apagado en mi memoria. Este recuerdo involucraba también a las araneaes y daba sustento a la fobia que mi familia les tenía a las arañas.

El recuerdo dice así: Sucedió hace casi diez años, cuando mi madre y padre decidieron, para beneficio de la economía familiar no salir de vacaciones ese año. Yo y mis hermanos por supuesto no estuvimos de acuerdo y sentimos el fastidioso tedio de pasar las vacaciones en casa; y aunque a veces solíamos divertirnos haciendo competencias y saliendo a explorar, no era lo mismo que estar en los amplios terrenos de las playas del sur y los campos de la abuela, corriendo detrás de sus animales. A pesar de todo nos divertíamos en las aventuras por los rincones del gris barrio. Pero yo tenía, a parte, otras entretenciones.  

Prefería muchas veces quedarme en casa leyendo pesados libros, pues hallaba allí valiosos conocimientos. (De las cuales dicen que no es factible que un niño de apenas 10 años pueda entender, pero yo si entendía, y me alegraba esa dicha de querer saber y de poder entender.) Sí, la historia, la filosofía, la anatomía, la medicina, las ciencias naturales de esos pesados libros, de esas enciclopedias eran mías.

Las horas pasaron en mis estudios, cuando vi a una pequeñísima araña que en una esquina de mi habitación iniciaba la construcción de su hogar. La araña se encontraba en la faena de erigir su tela, y me quedé interesado observando. Aunque sabía que debía matar a la pequeña araña, pues eso se me había enseñado, yo no lo hice, y dejé que construyera su trampa mortal, pues me cautivó el hecho de observar con interés científico al animal.

Cada día la arañita expandía más su tela de araña que era invisible ante mis ojos. Cuando terminaba su labor del día, aquella cazadora se quedaba inmóvil, colgando en su tela, esperando que cayera allí su alimento. Pero como no lograba este objetivo, expandía cada vez más y más su tela para aumentar sus probabilidades de caza. Sin embargo desde que la observé iniciar su hogar, yo no vi nunca caer un insecto en su tela. 

Dos semanas ya habían pasado, y la araña se mantenía inmóvil colgando en el aire, y yo iba perdiendo el interés, incluso pensé en deshacerme de la araña. Pero sentí lástima por ella y fui compasivo, dado que se precipitaba hacia la inanición. Durante un mes estuve alimentando al arácnido. Casaba polillas, moscas y otros raros insectos voladores de los que no conocía sus nombres, los guardaba en un frasquito y cada día se los arrojaba a la pequeña araña. A veces ella no quería comer y no se movía, pero otras veces comía el doble, por eso en dos meses ya estaba bastante grande. 

Durante todo ese tiempo en que la estuve alimentando yo me fui encariñando con la araña, y me gustaba pensar que aquel animal me reconocía a mí como su cuidador, amigo y amo. Yo tenía la certeza de que lo que hacía estaba bien, y de que nada malo podía suceder con mi acción. Pero lo que nunca quise pensar que pasara un día pasó: Mi hermano pequeño fue picado por mi araña; y su letal veneno acabó con su vida. Esto plasmó en mí: el odio y el pavor hacia las arañas.

*

Este recuerdo y su certeza encolerizaron mi corazón y nubló mi pensamiento. La araña captó este cambio repentino en mí, y yo la observé ponerse en guardia dispuesta a dar su mordida. Cuando ya acercaba la mano para cobrar venganza: una poderosa luz me encegueció y vi aparecer la imagen de mi hermano y le escuché decir: - “La Araña hija, la araña madre, la araña tejedora, la araña cazadora, divino soportes del mundo son. Realmente en la vida existen creaciones supremas, ¡oh araña!, tú, una de las criaturas que diríamos más insignificantes del planeta, no lo eres. Una vida hoy está en tus manos, en tus colmillos, en tu instinto. Una vida de ti depende, como la vida de un pequeño depende de su madre y de su padre, como la vida del prisionero depende de su captor, como la vida de un hombre en el fragor de la batalla depende de otro hombre, como la vida entera del mundo depende del calor del sol, así la vida de mi hermano depende de ti, ¡oh!, pequeña y perfecta araña. Araña, en el mundo donde están, el hombre que aprendía del animal y sabía cuidar de ellas, hoy es un amo que esclaviza, tortura y extingue. Pero mira, el ser más despiadado es capaz de perdonar la vida o de dar la misma e incluso ese ser malvado puede cambiar. El ser humano y su cuerpo y alma es impredecible: ¿cómo explicar una repentina aparición de cáncer en un cuerpo joven y sano?, o ¿por qué un asesino se apiada de un inerme niño después de matar con sanguinario odio? él no lo puede explicar, pero tú y yo sí. Como el universo en definitiva es el hombre: oscuro y luminoso, enigmático, bello y terrible. Araña, le enseñaron tu peligrosidad e inventaron contaminantes gases para exterminarte de las casas. Arañita, bella araña, pronto ya no se evitaran por el miedo, pronto vivirán en paz, sin picarse, sin aplastarse, bajo el techo del dios, el dios que está en ti y en él: en la sangre.”

                                           fin 




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la belleza de la mirada







Los ojos que debe amar todo poeta ella las tiene,
Ella, tiene el color de bellas selvas vírgenes así ella viene,
Con primavera y muy sensual silueta
Y con su magia alegre
Que me hace florecer desiertos vírgenes,
Y un sol solemne.


Para alguien como yo
Ella suena a bendición
Y a sabor de aventuras
Yo voy a ir detrás de la luz de sus ojos
Y dejaré mi soledad.
Para alguien como yo
Ella suena a bendición
Y a sabor de aventuras
Yo voy a ir detrás de la luz de sus ojos
Y dejaré mi soledad.


Su gentil sonrisa trae la brisa
De mi juventud,
Ella trae los diamantes en su gran abismo
De luz y salud,
Ella me trae paz
Ella me trae fuerza
Me da su futuro
Yo voy a ir de tras de ella
Y le seré fiel a su amor

Para alguien como yo
Ella suena a bendición
Y a sabor de aventuras
Yo voy a ir detrás de la luz de sus ojos
Y dejaré mi soledad.
Para alguien como yo
Ella suena a bendición
Y a sabor de aventuras
Yo voy a ir detrás de la luz de sus ojos
Y dejaré mi soledad

Con primavera y muy sensual silueta
Y con su magia alegre,
Que me hace florecer desiertos vírgenes,
Y un sol solemne.


Para alguien como yo
Ella suena a bendición
Y a sabor de aventuras
Yo voy a ir detrás de la luz de sus ojos
Y dejaré mi soledad.


Para alguien como yo
Ella suena a bendición
Y a sabor de aventuras
Yo voy a ir detrás de la luz de sus ojos
Y dejaré mi soledad.



Poema dedicado a la belleza de la mirada. Es bien sabido que el amor o lo que entendemos por amor en el sentido biológico empieza con la mirada. Así pues son los ojos y su expresión lo que muchas veces dan paso a una relación romántica. Este poema lo expresa claramente. Con primavera y muy sensual silueta Y con su magia alegre Que me hace florecer desiertos vírgenes, Y un sol solemne. 



Se evidencia en estos versos lo que una mirada provoca en el poeta. esto lo lleva ha: ir detrás de la luz de sus ojos Y dejar su soledad.



este poema esta musicalizado por lo mismo pronto lo compartiré en este bloc.

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